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sábado, 4 de febrero de 2017

9 defectos insoportables de los mexicanos

Si alguien me preguntara cual es el mejor país del mundo, sin duda, respondería que México. La respuesta sería la misma si me preguntaran por las personas. Muchos mexicanos son increíbles, además de únicos, porque entre los pueblos que habitan este planeta, la gran mayoría de los mexicanos son buenas personas. Sin embargo, ciertos comportamientos, o más bien, características de nuestra gente resultan extremadamente irritantes.
9 defectos insoportables de los mexicanos
Tal vez como resultado de sucesos históricos, o quizá como consecuencia de una cultura tan mezclada, algo que de ninguna manera justifica esos defectos, pero lo cierto es que están presentes desde Baja California hasta Chiapas. No es que estas cosas sean una exclusividad de México, aunque parecieran mucho más pronunciadas que en otros lugares.

9. El mexicano se queja de todo y no resuelve nada.

quejas
La palabra reclamación proviene del latín reclamatione, que significa el acto de “desaprobación manifestada por gritos”, y del verbo reclamare (reclamo), que significa demandar o reivindicar. Esta, sin lugar a dudas, es la actitud más querida y practicada por los mexicanos. ¡Nuestra gente se queja de todo!
A pesar del abuso de este acto, el problema no está en reclamar: el problema está en que se quede sólo en un reclamo. No existe la costumbre de llevar las cosas a otro nivel por aquí. El más claro ejemplo se encuentra en Twitter, a diario se pueden ver temas con miles y miles de denuncias y reclamos respecto a un acontecimiento. La parte más importante, que sería encontrar la solución a la reclamación, simplemente es ignorada o abandonada, transformando la actitud de quejarse en algo totalmente inútil.

8. A dónde va Vicente va la gente.

borregos
Una posible explicación para este comportamiento de reclamo y falta de reacción puede encontrarse en ese viejo dicho. El mexicano no tiene la costumbre de protestar por lo cotidiano. La corrupción de los políticos, el aumento de impuestos, la negligencia en los hospitales, las enormes colas en los bancos y la violencia que se vive a diario son cosas que pasan desapercibidas, los mexicanos sólo salen a las calles en circunstancias excepcionales.
Este comportamiento sucede cuando un ciudadano actúa según lo que piensan los demás, y no por lo que cree deba hacer. Si el otro no hace nada, ¿Por qué yo habría de hacerlo? El ejemplo más claro sucede cuando, en el aula, el profesor pregunta si todo el mundo entendió, es raro que alguien levante la mano diciendo que tiene dudas.
La apatía ante un escándalo público también es común en México, una denuncia de este tipo sólo se materializa mediante el consumo masivo de la prensa. Los políticos son llevados a juicio solamente cuando la prensa lanza una bomba nuclear sobre los involucrados.

7. México piensa que la vida se resume en fútbol, chimes, fiestas, cerveza y sexo.

la vida loca
Prácticamente podría asegurar que 7 de cada diez diálogos que se producen entre mexicanos contiene algunos de estos términos en la conversación. Cuando no se habla de fútbol, se habla de sexo, de chismes o de lo mucho que se bebió el fin de semana, y viceversa. Cualquier tema que salga de esta esfera es rechazado por la mayoría, excepto, si el tema fue inicio de una reclamación colectiva (de las del tipo que no van a ninguna parte). No es de extrañar que nuestros vecinos los gringos vengan a nuestro país principalmente por alcohol, fiesta y sexo.
Y en este punto tampoco es de extrañar que las personas estén más preocupadas por si la Selección Mexicana de Fútbol irá al mundial que por las reformas constitucionales. Y mejor ni hablamos del hecho de que, después de los alimentos, los mexicanos destinamos gran parte de la economía familiar a las bebidas y al tabaco. Hay que preguntarse si México puede basar su desarrollo en un pensamiento tan primitivo. Qué curioso es que los políticos se llenen la boca hablando del desarrollo del país, siendo que el tamaño de la brecha cultural mexicana sigue siendo el mismo desde hace décadas.
Es por esta razón que la entrada de extranjeros en nuestro mercado resulta tan fácil. Importar “cabezas pensantes” resulta muy rentable para las empresas, ya que aquí las cabezas están ocupadas con otros asuntos. Mientras que los Yankees buscan soluciones para los sectores de la industria y la sociedad, seguimos con la inmadurez de saciar nuestro micro universo, sumergidos en el interés por nuestros equipos de fútbol y el número de días de descanso que obtendremos por los días festivos.

6. Los mexicanos adoramos la hipocresía.

hipocresia
Cómo decía Friedrich Nietzsche “Nada más hipócrita que la eliminación de la hipocresía”, coincidiendo con las prácticas generales de un mundo repleto de hipocresía. Condenada por la sociedad desde hace milenos, la hipocresía aún está presente, acompañando al hombre desde que se arrastra por la Tierra. Su definición es difícil de lidiar y su complejidad es relevante porque, en determinadas situaciones, lo que parece hipócrita, en realidad no lo es.
“Impostura, simulación, fingimiento, falsedad”. De estos cuatro aspectos relacionados con la definición de la hipocresía probablemente el menos conocido sea la impostura, como “artificio para eludir, engañar, vanidad o presunción extrema”. De cualquier forma, lo que más destaca aquí es la presencia de la mentira. En el caso de la hipocresía, la mentira social por excelencia.
El concepto más común de la hipocresía, que adoptaremos aquí para hablar de la situación en México, sería el acto de pretender tener creencias, virtudes, ideas, devoción, sentimientos y comportamientos para lograr el reconocimiento público, aunque se sea víctima de la crítica propia. Es decir, el asesino que condena el asesinato o los analfabetos que reclaman la falta lectura de las personas.
México disfruta de una buena hipocresía. Hay tanto ejemplo que no sé de dónde escoger. Creo que el mejor sería los numerosos casos de personas quejándose en Internet de la manipulación mediática de Televisa. Sin embargo, estas mismas personas apenas prenden su televisor quedan embebecidas por el contenido tan “cultural” que presenta dicha televisora.
Además de esta hipocresía directa, tenemos la hipocresía indirecta. Tomando el mismo ejemplo anterior, podemos decir que es un hipócrita de forma indirecta aquel que se queja de los que ven Televisa, alegando que su programación carece de carácter cultural, sin embargo, no se perderá por nada del mundo el partido de fútbol la noche del miércoles o incluso pagará un extra a su compañía de cable por un partido de pago por evento. Son dos caras de una misma moneda.

5. Los mexicanos no saben cómo hacer frente a lo políticamente correcto y políticamente incorrecto.

doble moral
Quién tenga una buena memoria y suela pasa un par de horas de su día frente a la computadora debe recordar el caso del Stand Up de Platanito Show hace dos años. Durante una de sus presentaciones, Platanito decidió utilizar humor negro sin un sentido extremo, típico de él, haciendo una broma respecto a la tragedia sucedida en la guardería ABC.
Cuando se difundió la noticia fue un verdadero caos. Todo el mundo condenó al comediante. Fue tal que muchos querían mandarlo a la cárcel.
Sin embargo, el comediante siguió con su empleo haciendo humor negro frecuentemente y a veces bromeando con la situación. Lo políticamente incorrecto fue pasado por alto. En un momento el mexicano desaprueba, condena y critica tal acto incorrecto, mientras que en otro momento lo practica y apoya.

4. Los mexicanos y su extremismo de porquería.

futbol incidente
El fanatismo ideológico es el estado psicológico que caracteriza a una persona como un idiota. El fanático es irracional, inflexible, persistente y tenaz. Su naturaleza irregular, basada solo en sus pasiones, le conduce a la paranoia y genera prejuicios y agresión con quien no está de acuerdo con sus valores y creencias. En los países árabes, este estado es muy común debido a la religión. En algunos países europeos, el extremismo y el fanatismo se mezclan en la búsqueda de algunos grupos por la liberación de ciertos estados de sus países. Y aquí en México… Bueno, aquí sucede algo inexplicable. México adopta el fanatismo por las cosas más estúpidas, por ejemplo:
  • Defender partidos políticos (La eterna lucha entre PRI, PAN y PRD).
  • Defender creencias religiosas (El típico evangélico conservador que paga diezmo a su pastor y se siente con el derecho de juzgar la vida de todo el mundo, maldito Flanders).
  • Pelear por equipos de fútbol (Mientras los fanáticos pelean, los inútiles en el campo de juego reciben sueldos millonarios y se ríen en la cara de sus “aficionados”).
  • Pelear por celebridades, actores, actrices, músicos (Que si Belinda está más flaca o vomita más que Eiza Gonzales o que si Justin Bieber no canta, etc.).
Estos ejemplos son sólo una pequeña fracción de todos los tipos de fanatismos estúpidos que tenemos en nuestro país. Esto debería ser tratado como una epidemia y los infectados juzgados y quemados para que no contagien a los demás.

3. México no admite su culpabilidad.

culpabilidad
Es una parte de nuestra cultura muy arraigada el echar la culpa a otros. No sólo en el trabajo, sino en todo lo que nos vemos involucrados. Qué México no funcione es culpa de los políticos y no de nosotros, tampoco de nuestro voto y mucho menos de la apatía frente a tanta corrupción. Las inundaciones en zonas urbanas se producen debido a la acumulación de basura en las alcantarillas y entonces es culpa de El NiñoPara todo siempre hay un chivo expiatorio.
Un ejemplo clásico es la falta de lectura de los mexicanos atribuida al precio de los libros. El mexicano consume un promedio de 62 litros de bebidas alcohólicas per cápita (PROFECO 2013), con un gasto medio de 4 mil 685 pesos al año. Otro estudio muestra que en promedio un mexicano lee 2.8 libros / año y los libros más comprados en nuestro mercado literario promedian los 450 pesos. Por lo tanto, teniendo todos estos hechos, es evidente que la falta de lectura viene de la falta de voluntad.

2. Los mexicanos que piensan que los EE.UU. es el mejor en todo.

eua
Seguramente conoces a alguien que llegó a los EE.UU. y regresó a nuestra querida tierra como un pequeño robot defensor del Tío Sam, ¿o no? A mí no me alcanzan los dedos para contarlos. Es el típico que va al extranjero, principalmente a los EE.UU., y regresa desdeñando todo.
Este hábito de visitar el extranjero y adoptar el lado del extremo negativo es típico de México. Comparaciones que, muchas veces, carecen del más absoluto sentido, como la estupidez de que no haya un “Centro Comercial” en cada esquina. En México incluso tenemos un término para llamar a esta gente: “malinchista“, cuya etimología u origen se remonta a hace 500 años con “La Malinche”.
Lo que esos mexicanos tienen que entender es que cada país es un país. Las culturas son diferentes, son diferentes historias de diferentes personas. Toma lo bueno y si al regresar lo puedes implementar aquí, pues fantástico.

1. México reconoce a quien no lo merece.

bieber
¿Cuántas veces has visto un homenaje a Mario Molina en horario estelar de televisión? Vuelve a leer la pregunta y reemplaza “Mario Molina” por “Yuri” y a continuación mentaliza la respuesta. En México, cuanto más haces por la sociedad, menos reconocimiento se obtiene. Por el contrario, cuanto menos se haga, más fama tiene tu trabajo. Así tenemos a científicos, investigadores, médicos, ingenieros, bomberos, policías, maestros y otras personas que dedican su vida en beneficio de todos y tiene cero reconocimientos por parte de la sociedad. Muchos de ellos incluso sin percibir un salario justo.
Ahora, quien no hace nada por la sociedad, como los atletas – especialmente jugadores de fútbol – artistas, actores, músicos, mujeres de traseros grandes y perfectos, y otros que participan en una “profesión” que no ofrece ningún servicio al bien común, sólo se benefician a sí mismos, y reciben salarios muy altos, además de ser ovacionados por el público.
Esta costumbre no es exclusiva de México, la mayoría de países occidentales, especialmente aquellos que importan la cultura americana, se comportan de esta manera. Este culto a las celebridades y el total desprecio por aquellos que realmente hacen algo acaba generando insatisfacción en la mayoría de la gente culta, ya sea aquí o en cualquier parte del mundo.

Sus opiniones respecto al tema serán muy bien recibidas en los comentarios.

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